GAGA POR AQUÍ, GAGA POR ALLÁ

Hay que rendirse ante la evidencia: Lady Gaga se ha convertido en la estrella pop de 2009 y da la sensación de que esto no ha hecho más que empezar. Hace poco más de un año, era una solista adscrita al electropop que empezaba a triunfar en Estados Unidos. Su imagen y sus clips eran de un hortera insoportable, y los singles, que albergaban canciones adictivas, eran víctimas de una producción pensada para triunfar en clubs de Las Vegas y Benidorm. papagagaMientras tanto, ella citaba a Bowie y a Warhol como referentes, aunque nunca ha estado claro qué tipo de influencia han podido ejercer sobre su música. Lady Gaga era otra aspirante a reina del pop dispuesta a todo con tal de llegar a la cima ypoco más. Entonces apareció vestida de tetera en la gala de los Brits acompañando a Pet Shop Boys. Después los rumores sobre si era hermafrodita; la aparición televisiva con Madonna; clips mucho más sofisticados; en definitiva, una estrategia abrumadora que la hacía estar presente en los medios con cualquier excusa. Un poco como sucedía con la Madonna de 1985, que de la noche a la mañana, más que una cantante era un fenómeno. Al terminar 2009, a Lady Gaga se la rifan los diseñadores de moda. Su primer disco se relanza con un epé que incluye nuevos temas, entre ellos un dueto con la todopoderosa Beyoncé (hay que ver cómo saben aliarse las mujeres del pop, muchos tíos deberían tomar ejemplo) y fotos de Hedi Slimane para la portada. Además de un clip, Bad Romance, que da pábulo a la sentencia del NME que aseguraba que las popstars actuales son lo más transgresor que hay ahora en la música. En el caso de la Gaga, la transgresión corre a cargo de un inteligente equipo que sabe adornarla, transformarla y reinventarla en un personaje carismático que, ahora mismo, ya parece estar a años luz de la jovenzuela que hacía clips en mansiones californianas y se quedaba tan pancha. También sigue estando a años luz de Warhol (porque da la sensación que de éste sólo le interesa la fascinación por la fama, pero prescindiendo de la distancia y la ironía del artista) y de Bowie (aunque ahora le dé por declararse bisexual y confiese públicamente que también le van las chicas), pero tranquilos porque su público no se lo va a tener en cuenta. Da más miedo que Marilyn Manson pero no le importa bailar junto a un bellezón como Beyoncé. Esta vez Madonna sí parece tener una sucesora digna, alguien capaz de generar todo tipo de controversia, de alterar su imagen mil veces, capaz de todo aquello que, en definitiva, le ayude a seguir subiendo peldaños en el star system. Lo que haya debajo de toda esa operación o lo que vaya a quedar para la posteridad es, como tantas otras cosas vigentes ahora mismo, lo de menos.