God save McQueen

Alexander McQueen ha fallecido. Las informaciones sobre las causas de su desaparición se suceden en internet. Poco importa ya. Es momento de dedicarle unas sentidas líneas a quien ha sido uno de los grandes diseñadores de la historia más reciente de la moda.  La primera vez que me dejé seducir por su inquietante mundo fue a través de las páginas de la revista The Face. Entonces soñaba con trabajar en alguna publicación parecida para, un hipotético día, viajar a Londres y presenciar un desfile de este joven talento que despuntaba y me tenía fascinado. Años más tarde, el destino quiso que comenzara a trabajar en Vogue España, revista en la que llegué a ocupar el puesto de editor de moda, momento en el cual mi sueño de ser espectador en un desfile de McQueen parecía que se iba a hacer realidad. Sin embargo, en mis primeras experiencias durante la Semana de la Moda de París no tuve la suerte de recibir la invitación necesaria para acudir a la gran cita con el creador británico… no problem, por él fui capaz de burlar al musculado equipo de seguridad para colarme y encontrar un hueco de humilde standing desde donde, por fin, hacer realidad mi sueño de moda más deseado. Lo que vi, sentí, jamás lo olvidaré. Su desfile homenaje al film Danzad, Danzad, Malditos de Sydney Pollack obligó a las modelos a desfilar corriendo desconcertadas acompañadas por bailarines exhaustos. Indescriptible. Fue de este modo cómo descubrí que en la moda de aquella época había dos bandos, el que buscaba conseguir la trillada pasarela-realidad… y el de McQueen, defensor de la moda como arte, como una experiencia única, irrepetible… e inolvidable. Dos temporadas más tarde ya no necesité jugarme el prestigio profesional colándome en su desfile y recibí mi primera invitación para uno de sus desfiles, me sentí alguien realmente especial… La última vez que ocurrió esto fue hace tres semanas, en la Semana de la Moda Masculina de Milán; en nombre de GQ España, acudí a reencontrarme de nuevo con el enigmático talento de Lee; el desfile se celebró y, al final, este mago de la moda salió feliz a saludar y… con esta imagen me quedo. No quiero ni puedo leer nada acerca de cómo ha sido encontrado esta mañana en su domicilio de Londres. No me interesa. Es doloroso y me pone realmente triste. A partir de ahora nos queda su hermoso y valioso legado para recordarle como el genio que fue y siempre será.