Disco de la semana: ROBYN

A muchas de las estrellas del nuevo pop les apetece demostrar que son inteligentes y que ven más allá de las listas de éxitos. De todas ellas, la sueca Robyn es la que más cerca se encuentra de ese estatus en el que el artista exitoso podría pasar por alguien surgido de cualquier cantera independiente. Hace un par de años Robyn se convirtió en una estrella más allá de los fiordos y este es su primer disco tras la experiencia. Reparte hits incontestables (Fembot, Dancing On My Own) en un disco con el que alcanza todo aquello que Christina Aguilera se mata por conseguir invitando a Peaches y Ladytron a que graben con ella. La sueca también se hace la ídem, pero no sólo invocando las melodías pop propias de su tierra sino recuperando una canción tradicional y haciéndola suya de una manera fantasmagórica. Todo eso en un álbum que se abre con Don’t Fucking Tell Me What To Do, ironía minimalista en clave Kraftwerk, prueba irrefutable de esa inteligencia de la que muchos y muchas presumen pero que, finalmente, sólo pueden anhelar.

Body Talk Pt. 1 está editado por Island / Universal