Disco de la semana: SCISSOR SISTERS

Cuando aparecieron en escena, Scissor Sisters fueron una especie de espejismo, tanto por lo que reivindicaban (la música de los 70 peor vista, eso que ahora los ingleses aceptan llamar guilty pleasures) como por lo que representaban (una puesta en escena de la idiosincrasia gay que, como en el caso de Village People, acabó gustando a todo tipo de públicos gracias a unas canciones irresistibles). Su primer disco era grande, a pesar incluso de la soporífera Mary. Entonces llegó el segundo álbum y con él, las malas caras. Sólo I Don’t Feel Like Dancing hizo que perdonáramos lo imperdonable: que un grupo tan divertido fuera soso. La típica llamada al productor Stuart Price ha ayudado a poner las cosas en su sitio y los neoyorquinos reviven a todo trapo con Night Work. El mérito no es sólo de una producción orientada hacia la electrónica, las canciones vuelven a hacer temblar las paredes. La dionisíaca Invisible Light, que invoca a los únicos Frankie Goes To Hollywood que importan; el pop veraniego de Skin Tight; Something Like This, o cómo lograr eso tan difícil de que la música de Kraftwerk se caliente sin perder ni un grado bajo cero de su elegancia; el guiño a sus raíces de Any Which Way (con rapeado caliente a cargo de Ana Matronic) y hasta el momento eltonjohn, Fire With Fire, que tiene la gracia añadida de recordarnos en quién se inspiró Mika antes de desnatar su música. Night Work es justo lo que el mundo occidental necesita, una fiesta divertida y sexy que te transporta a otros tiempos y hace que olvides completamente todo lo demás.

Night Work está editado por Universal