Pero… ¿qué tiene de gracioso GLEE?

La serie norteamericana GLEE triunfa en los canales de medio mundo y los álbums correspondientes a las diferentes temporadas ocupan los puestos más altos en las listas. Y un servidor, ante la evidencia del fenómeno, decide animarse a ver algún capítulo protagonizado por el grupo de teenagers cantores. A la media hora, la pregunta: ¿y qué gracia le ven a esta especie de serie-karaoke? Un guión para coeficientes mentales de menos cero, una selección de canciones trilladas hasta el infinito y unos actores que de tan histriónicos resultan irritantes no, lo siguiente… un poco como ocurrió con la también promocionadísima Ugly Betty. Así pues, la serie resulta insoportable, pero… ¿y los cds que la acompañan? ¿Cómo es posible que unas versiones horteras y sobreproducidas triunfen de este modo? ¿Cómo se atreven a destruir Dont Stop Believing de Journey, el temazo elegido para la última escena de la serie Los Soprano? Sacrilegio absoluto. La pesadilla de GLEE va a más mes tras mes y parece que va para rato… tengamos paciencia.