El influjo de una disco ball

Son mágicas. Las disco balls siempre triunfan en cualquier fiesta y en un evento de belleza más todavía. Se presentaba en Estados Unidos el nuevo perfume de la firma Salvatore Ferragamo, Attimo, y el lugar elegido fue el hotel The Standard de Nueva York. A los platos, dj Kiss; sobre la pista, una inmensa bola disco iluminada en tonos dorados (dress code de la fiesta); y debajo de ella, una irresistible Dree Hemingway, imagen de campaña del perfume en cuestión. Con un vestido camisero laaaargo (¡y no con un minivestido, menos mal!) y con una cartera de mano oversize creados por la firma italiana en tonos metalizados, la joven modelo, hija de la maravillosa Mariel (¿no es hora ya de revisar y reivindicar su film Star 80?) y sobrina de la fascinante y malograda Margaux, volvió a demostrar entre cócteles y diversas socialités neoyorquinas que “de tal palo, tal astilla”.

Foto: WWD