Björk suma y sigue

La excéntrica cantante islandesa es bien conocida por sus peculiares atuendos a la hora de asistir a eventos. Imposible olvidar su famoso traje-cisne sobre la alfombra de los Oscar 2001. Sin embargo, en los últimos meses hemos comprobado que Björk es capaz de superarse a sí misma una y otra vez. Ya sea con un mono galáctico púrpura, convertida en farolillo rojo o en Ferrero Rocher gracias a un vestido de Givenchy Haute Couture que… sin comentarios, señor Tisci. Y todo ello aderezado por la peor selección de calzado posible sobre la faz de la Tierra. ¿La impresión que nos da? Que está mayor para estas lides, porque parece como si a Susan Boyle le hubiera fichado el Circo del Sol.