EL POP DE SUS SEÑORÍAS

Hace unos días, en medio de la polémica desatada por el incremento de las matrículas universitarias, el Primer Ministro británico, David Cameron, mentó el nombre de The Smiths, grupo del cual se ha declarado seguidor acérrimo en diferentes ocasiones. Johnny Marr se manifestó inmediatamente a través de su Twitter, dejándole muy claro a Cameron que se podía meter su admiración en la parte de su cuerpo donde nunca brilla el sol. Y Morrissey, que para este tipo de cosas suele ir por libre, no tardó en mostrar su adhesión en un uno de los poquísimos momentos en que ha estado de acuerdo en algo con Marr en los últimos 20 años. Resulta gratificante constatar cómo, en Inglaterra, la música pop forma parte de la vida social y política; y que sus gobernantes, más allá de que simpaticemos o no con sus ideas, no sólo conocen cierto tipo de música sino que además disfrutan de ella. Esa misma música que en España sigue siendo patrimonio de una minoría por mucho que el FIB se llene y la gente levite al ver a Arcade Fire. Aunque Marr y Morrissey se alteren al verse citados por un político cuya ideología no comparten -algo que resulta completamente lógico-, no deja de resultar fascinante que en la Cámara de los Comunes se produzca un debate en el que uno y otro partido usen títulos de canciones de los Smiths para lanzarse reproches (abajo, imágenes del momento) . En una profesión como la política, en la cual nunca puedes decir lo que piensas y tienes que aparentar cosas que no eres, descubrir a todos esos diputados hablando de This Charming Man o William, It Was Really Nothing es emocionante. Sobre todo, si intentamos buscarle un paralelismo con nuestros gobernantes. ¿De qué cantante se reconocería admirador Zapatero? ¿A qué grupo habrá escuchado Rajoy cuando estaba en la Universidad? ¿Alguien se imagina a Bono declarándose fan de Alaska y los Pegamoides? ¿Y a Soraya Sáenz de Santamaría recriminándole que ya entiende por qué está en otra dimensión? Por terminar rápido: ¿alguien puede visualizar a alguno de nuestro políticos citando a alguien que no sea cantautor o rockero de la vieja guardia? Me temo que lo máximo que puede ocurrir es que, en su afán de ser lo más, Esteban González Pons suelte un día que es fan de Corcobado. Eso tan resultón de soltar un nombre que alguien le ha dicho que queda bien citar pero cuya obra no has oído y, además, te queda completamente lejana. Total, que me temo que España no es y nunca sido ni será un país pop.

http://www.youtube.com/watch?v=sitAQkQFCBU