PATTI SMITH

Todavía no he acertado a entender por qué a Patti Smith le atrae tanto la escritura de Roberto Bolaño. Reconozco que no he leído tanto a Bolaño como debería, y en cambio a Patti Smith la he escuchado muchísimo durante más de treinta años. Por supuesto que no albergo la menor duda alguna sobre la importancia de Bolaño (tampoco me considero capacitado para meterme en esos jardines), y quizá debería haber asistido a las conferencias sobre su figura y obra en la Casa de América para terminar de comprender. Pero uno llega a los sitios como puede y mi última llegada a Madrid dio para llegar a la rueda de prensa que Patti Smith ofrecía en la citada institución (un saludo cargado de agradecimiento a Paco Valiente por su mail de aviso). Una rueda de prensa de Patti Smith no es solamente eso: es una celebración de la palabra, del arte y de la vida en sí misma. Patti Smith es uno de los grandes puntos de inflexión en el rock & roll, y sin embargo ahí está, cercana durante el tiempo que tiene que comunicarse con su audiencia. Conmueve descubrir la humildad (no siempre la tuvo) de una figura con tanto talento, verla hablando con esa mezcla de iluminación, desparpajo y sinceridad, siempre al borde de un éxtasis verbal, convirtiendo en una historia cada respuesta, cautivando con el poder su imaginería literaria.

Al día siguiente, su recital de canciones y poesía en honor a Bolaño sigue esa misma tónica en tono ascendente. Patti no habla español pero consigue que todo el auditorio la entienda. Canta acompañada por Lenny Kaye y da la impresión de que estamos asistiendo a una vieja ceremonia iniciática. “Todo el mundo sabe que soy una experta en economía”, bromea antes de interpretar Free Money. “La gente me consulta sobre el tema y yo les digo que hay que vivir con lo mínimo, que hay que ser creativo”. Dos guitarras acústicas y su voz bastan para que la canción se vuelva incandescente y se transforme en un himno que parece escrito para estos tiempos turbulentos, una oda a la esperanza en tiempos de desesperación. Más tarde, cuando entona People Have The Power, nos recuerda que las personas tenemos el poder. “¡Usad vuestra voz!”, grita desde el escenario a un público que ya es incapaz de seguir sentado. El acto concluye con Gloria, una canción que empieza hablando del deseo y termina incitando a la rebelión. La rebelión que propone Patti Smith consiste en vivir, en aceptar la vida como lo que es, e impregnarse de esa energía que proporciona el aprender a mirar en nuestro interior para poder observar después lo que nos rodea. La voz de Patti Smith pertenece a mi adolescencia. Su manera de declamar, sus fraseos y sus visiones poéticas sonaban mientras empezaba a crecer y siguieron sonando mientras seguía creciendo. Su fuerza y su talento me ayudaron a forjar mi fe en mí mismo. La escucho cantar tan cerca de mí, una gélida tarde de otoño en Madrid y sólo puedo sentir gratitud, alegría, y unas ganas enormes de vivir, de usar mi voz para crear, de seguir escuchándola siempre.