LOS 21 AÑOS DE ADELE

El título de su primer disco proclamaba su edad casi como una declaración de principios. De la noche a la mañana, Adele se convirtió en una de las cantantes más populares de Inglaterra y llegó a conseguir incluso dos Grammys en USA, algo a lo que sin duda contribuyó una fiebre soul que tenía mucho que ver con los efectos colaterales del huracán Winehouse. Aquello ocurrió hace dos años y aquel álbum, 19, ha dado paso a otro de título igualmente explícito. 21 es el retorno de una gran voz y de una artista con ambiciones que van más allá de lo comercial. El soul que la convirtió en uno de los personajes pop de 2009 ha dejado paso a otras músicas, a un blues oscuro y primitivo (producto de la sesiones con Rick Rubin, el hombre que devolvió a Johnny Cash y Neil Diamond a lo básico), a baladas con piano hechas con y sin orquesta, a explosiones de góspel y a una maravillosa transformación del Lovesong de The Cure. Es obvio que estos dos años han dado para mucho y la propia Adele reconoce que la mejor terapia para afrontar todo lo que le ha ido ocurriendo durante esos meses, es la música. Una terapia barata que no parece reñida con las ganas de lucir una nueva imagen, el envoltorio idóneo para una gran compositora y una excelente cantante. Si tuviese una voz más grave y hubiese hecho tecno-pop podríamos hablar de un momentazo Alison Moyet, pero no hace falta: Adele es un nombre que, al igual que los títulos de sus álbumes, ya habla por sí mismo. ¿Un ejemplo? El clip de su último y vibrante single, Rolling In The Deep.

http://www.youtube.com/watch?v=rYEDA3JcQqw