LOS GALLAGHER

Siempre he creído que Oasis son uno de los grupos más sobrevalorados de la historia del rock. La consecuencia directa del chovinismo británico, cuya maquinaria pop siempre ha de estar diseñando alguna manera de contener los continuos ataques de la competencia yanqui. La música pop se puede decir que la inventaron los ingleses vía los Beatles. Desde entonces parecen obsesionados con revivir aquello. Los paisanos responsables de otros hitos, como Bolan, Bowie, los Pistols o los Smiths, no son objeto de esa obsesión, lo que les va es obstinarse en recrear un placebo de aquello tan imponente que fueron los Beatles. Por eso, el día que apareció Oasis como caídos de la nada, ya no pudimos quitárnoslos de encima durante tres lustros. Los convirtieron en una especie de estandarte nacional y cada cosa que hacían era noticia. Es decir, cada vez que Liam Gallagher decía la palabra fuck eran noticia. Y así, mientras Blur se esforzaban por evolucionar y Pulp refinaban un estilo que huía de lo vulgar, Oasis fueron buscando colarse a golpe de bronca en el Olimpo del rock británico, para colocarse cerca de los Who, los Stones y, por supuesto, los Beatles, aunque lo cierto es que nunca llegaron a grabar un álbum a la altura de las mejores creaciones de cualquiera de los citados. Un día de verano de 2009, Liam y Noel Gallagher tuvieron la pelea definitiva y el hermano camorrista –Liam- se quedó sin el hermano talentoso –Noel-. Hace unos meses, Liam estrenaba grupo, tema y vídeo, Bring The Light, una canción bastante más pegadiza que cualquiera de las últimas de Oasis, y también algo distinta. Después estrenaron otra y la sensación de déjà vu reapareció, aunque en realidad siempre ha estado ahí, cada vez que a Liam le hacen una entrevista y el discurso peleón se estira algo más hasta ser una especie de mantra: su nuevo grupo es el mejor del mundo, su nuevo grupo es mejor que Oasis, no existe ningún grupo tan bueno como el suyo. Es más, todos los nuevos grupos que hay ahora son una panda de desgraciados. Las mismas frases una y otra vez, pero sin una obra que realmente respalde una actitud tan cansina. Una entrevista con Liam Gallagher siempre es la misma entrevista, lo mismo que sus discos son siempre los mismos discos, los haga con quien los haga. Y atención, porque lo peor aún está por llegar. El día que Noel anuncie que saca disco, empezará lo bueno. Porque entre estos dos, de lo que se trata es de cacarear en un gallinero mientras se lanzan picotazos. Solo de pensar la avalancha de entrevistas con Liam que nos caerá encima en las próxima semanas, de pensar en volver a ver esa cara de mala uva que nunca he entendido a qué narices viene, de ver su rostro desafiante y esos deditos que tan bien saben enviarnos a todos a tomar por culo, me dan ganas de tomarme un Gelocatil.

http://www.youtube.com/watch?v=HfdYY1Iundo