RADIOHEAD Vs. ELBOW

Tengo debilidad por Elbow, lo confieso. Es un grupo que me cae bien y, sobre todo, me gusta la música que hacen. Me gusta su evolución, cómo han ido sublimando un estilo sofisticado, una elegancia que no suena pretenciosa. En cierto modo, Elbow dibujan una línea que discurre paralela a la que va trazando Radiohead. Ambos son grupos que evolucionan al margen de lo establecido por las leyes convencionales del rock. El grupo de Thom Yorke se ha decantado por una experimentación más radical; el quinteto liderado por Guy Garvey hace canciones menos tortuosas pero tremendamente intensas también. Elbow que, todo hay que decirlo, tienen un nombre que tira para atrás, se llevaron el Mercury Prize hace un par de años. Son un grupo muy popular en Inglaterra, donde se les considera todo un ejemplo de calidad sin concesiones. Si miras una foto de Elbow cuesta trabajo imaginar que cinco tipos con una imagen tan corriente hagan una música tan magnífica. Lo mismo ocurre con Radiohead, aunque el aspecto de Thom Yorke, ese párpado caído, el pelo de punta, son una especie de señal de advertencia acerca de su verdadera naturaleza artística. Hace unos días se anunció por sorpresa la edición de un nuevo álbum de Radiohead, reactivando así su táctica de guerrillas. Se trata de coger al mundo por sorpresa y observar el revuelo global que se organiza en la Red cuando la gente empieza a especular, analizar y valorar. Un buen golpe de efecto para una obra que sigue sin ponérselo fácil al que la escucha. Por eso, la polvareda que se organiza alrededor puede llegar a resultar molesta. Elbow también editan álbum en breve. Lo harán por la vía convencional y es muy posible que las nuevas canciones sigan resultando menos radicales que las de Radiohead, aunque también es probable que sigan vinculadas por la sutilidad de sus dos cantantes. El gusto por lo tenue y lo inesperado que hace coincidir a Garvey y Yorke en algún punto indeterminado del espacio. Con todo y con eso, siguen siendo propuestas distintas. A mí la de Elbow, por su equívoca sencillez y su falsa ausencia de carisma, me atrae más. Alejada del revuelo intelectual que se organiza alrededor de sus paisanos y también del esnobismo que rodea a los de Oxford, la música de Elbow es lo que necesito escuchar para conectar con la parte de mí que corre el peligro de quedar sepultada por el agobio. Ahora mismo, me temo que Radiohead, por sus circunstancias y por su empeño en superarse a sí mismos, forman parte de ese agobio.