LA CHICA DEL GRUPO ERA… KIM GORDON

Acaba de publicarse un libro sobre el rock escrito desde una perspectiva diferente. Titulado La Chica Del Grupo (Ed. Contra), su protagonista es Kim Gordon, integrante del influyente grupo Sonic Youth. A principios de los años 80, una joven Kim acababa de terminar sus estudios de Arte cuando decidió trasladarse a Nueva York. Allí muy pronto descubrió las bandas de no-wave, un fenómeno underground e independiente que huía de toda música creada y manejada por las poderosas discográficas de esa época y mostrada por la omnipresente MTV. Expresionistas, nihilistas con guitarras eléctricas que pretendían destruir el rock comercial y defendían un modo más libre de hacer música. En ese preciso momento, Kim conoció al que sería su pareja hasta 2011, Thurston Moore, con el que formaría en 1981 el citado grupo Sonic Youth. Durante los años 80 consiguieron publicar varios álbums que se quedaron en la escena punk más alternativa, pero en 1990 con su álbum Goo les llegó el éxito masivo por sorpresa. Fue entonces cuando el estilo personal de “la chica del grupo” llamó la atención de las revistas más prestigiosas de moda y música y esto le convirtió en una it girl (un poco ya mayorcita, la verdad) del incipiente fenómeno grunge. Metidos en el mismo saco por arte de magia mediática con grupos menos veteranos como Nirvana, Dinosaur Jr., Mudhoney, Hole, Babes in Toyland… los Sonic disfrutaron de una fama a nivel mundial que no terminaba de encajar con los planteamientos iniciales de la banda y de Kim. Y en ese preciso momento, la bajista poco a poco fue perdiendo el control sobre su verdadera persona, convirtiéndose en algo que no quería, haciéndose más y más pequeña ante un mundo masculino que le asfixiaba. La fama es la cara oscura de la música para Kim y, aunque intentó por todos los medios huir de ella, no lo consiguió y se transformó en uno de los rostros femeninos más populares del rock de los años 90. La historia que relata este estupendo libro va de todo esto y tiene final feliz, gracias al arte, gracias a una vuelta a las raíces personales que salvó a la protagonista de acabar mal no, fatal.