HOMENAJE A BETTINA, UNA MODELO ÚNICA

Quizás su nombre no sea muy popular entre el gran público, pero Bettina Graziani, en la historia de la moda, ha escrito un gran capítulo como modelo. Nos acaba de dejar a los 90 años y su imagen perfecta será por siempre impecable ejemplo de lo que una maniquí debía ser en los años 40 y 50. Nacida como Simone Bodin en Francia, su nombre profesional, Bettina, fue decidido por el diseñador Jacques Fath de un modo un tanto aleatorio. Tras trabajar para él, para Lucien Lelong y para Dior durante algunos años, fue Hubert de Givenchy quien la convirtió en su musa y, posteriormente, en su agente de prensa. Corrían los primeros años 50 y este creador debutó con una colección que le rendía homenaje, de hecho en ella estaba la famosa blusa Bettina con volantes que luego inspiraría el frasco del perfume Amarige. Bettina se convirtió en Graziani al casarse brevemente con un fotógrafo francés, sin embargo fue el príncipe Aly Khan el gran amor de su vida. Por él se retiró de la pasarela en 1955, sufriendo un accidente de tráfico cinco años más tarde en el que él perdió la vida y Bettina al hijo que esperaban. Desde ese momento, la tristeza formó parte de la gran belleza de una modelo que siguió vinculada a la maison Givenchy mientras Hubert estuvo en activo. Con su desaparición se cierra un capítulo fascinante de la moda en el que la Alta Costura reinaba y las modelos eran pura sofisticación.