LAS “NO MEMORIAS” DE GRACE JONES

Ella lo repetía una y otra vez: jamás escribiré mis memorias. Por ello, el título del libro que recoge su intensa y fascinante vida es I´ll Never Write My Memoirs. Grace Jones comenzó como modelo en el París de los años 70, compartiendo piso con Jerry Hall y Jessica Lange. A mitad de década voló a Nueva York y se convirtió en musa y performer oficial de la disco Studio 54. Fue entonces cuando tuvo claro que lo suyo era la música y no desfilar por la pasarela. Su imagen andrógina se fue haciendo más y más radical, hasta convertirse en un ser que parecía de otra galaxia y había llegado al planeta Tierra para seducir a hombres y mujeres por igual (y a Warhol aparte, claro). Sus primeros álbums tuvieron un éxito minoritario (a excepción de su exitosa versión disco de La Vie En Rose) y tuvo que esperar a los ochentas para grabar una trilogía de discos que es considerada esencial para entender la evolución de la música elegante y sofisticada. Tras debutar en el cine enfrentándose a Conan y James Bond y vivir una década llena de excesos y mucho bodybuilding, la cantante jamaicana se retiró en los 90s junto a su marido, el fotógrafo Jean-Paul Goude, y su hijo Paulo, mientras era citada como influencia por toda una generación de nuevos músicos consagrados al sonido trip-hop. Su regreso oficial en 2008, tras realizar multitud de conciertos privados que le permitieron seguir viviendo de maravilla, fue espectacular gracias al álbum Hurricane y, desde entonces y a sus 6o y pico años, actúa en los festivales y eventos más importantes del mundo como la gran diva que es, ataviada con los tocados de Philip Treacy, las prendas de Azzedine Alaïa o el bodypainting que creó Keith Haring sobre su cuerpo. Grace Jones es una leyenda viva que ahora publica sus “no memorias” y no se muerde la lengua hablando del pasado y del presente en un libro que, por ahora, solo se ha editado en inglés.