HOMENAJE AL (AUTÉNTICO) CREADOR DEL BANDAGE DRESS

Hay diseñadores que alcanzan la fama mundial, pero su estela se diluye con el paso de los años. Esto fue lo que le ocurrió al creador francés HERVÉ L. LEROUX cuando, en 1985, fundó su propia firma llamada Hervé Léger. Antes de ello, había trabajado como asistente de Karl Lagerfeld para Fendi y Chanel durante varios años. Hervé comenzó con muy buen pie su andadura en solitario y fue en 1990 cuando creó el vestido que le haría pasar a la postaridad en la moda: el bandage dress. Construido uniendo bandas de tejido stretch, su provocador y voluble diseño desvelaba al instante dos aspectos: el primero, los estudios de escultura que había cursado en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París; el segundo, su gran capacidad para conectar con el estilo dressed to kill que imperaba a finales de los 80s y que transformaría un grupo de modelos con sugerentes nombres en top models universales. Cindy, Linda, Naomi, Helena, Christy y compañía se encargaron de aupar la firma Hervé Léger a lo más alto luciendo bandage dresses tanto en la pasarela como en multitud de fiestas a las que acudían. Y, por ello, las fashion victims que adoraban vestirse en plan sexy pero chic los convirtieron en un auténtico topseller. Los 90s resultaron ser demasiado vertiginosos para un creador poco acostumbrado a la fama mundial y, en 1999, perdió el control comercial de su firma. Llegaron los 2000 y, animado por Lagerfeld, continuó utilizando su propio nombre: Hervé L. Leroux. También fue contratado como director creativo de Guy Laroche y vistió estupendamente a la actriz más popular de la década, Hilary Swank, para los Oscar de 2005, pero… a partir del siguiente año se recluyó en su pequeño atelier de la rue Jacob para realizar tan solo diseños por encargo de clientas que seguían admirando su innato talento para la moda. A partir de 2007, el diseñador Max Azria (propietario del imperio BCBG) relanzó la firma Hervé Léger y convirtió los bandage dresses en un hit para una nueva generación de celebrities que incluía nombres como Lindsay Lohan, Fergie, Blake Lively o Paris Hilton. Mientras, Hervé comprobaba estupefacto desde París cómo su creación triunfaba de nuevo, se vendía sin parar a través de una única tienda inaugurada en Rodeo Drive y se hacía todavía más famosa gracias a los smartphones y las emergentes redes sociales. Obviamente, de todo esto no vio un duro y su vida continuó en el apacible “anonimato” escogido por un couturier que nos ha dejado a la temprana edad de 60 años. Para mi, que viví de cerca el esplendor de su trabajo, era necesario escribir este post para reivindicar las luces y las sombras de un creador único para el que siempre, siempre habrá un apartado reservado en la Historia de la Moda.